Resumen: El cuento “Rodrigo se fue a otro lugar” invita a jugar y conversar, ayudando a los
niños a elaborar los cambios con apoyo y cercanía.
Cuando un niño migra, su forma de entender el cambio no es racional: es vivencial.
No piensa tanto en lo que “pierde o gana”, sino en cómo se siente en relación con quienes
lo rodean.
Por eso, el vínculo con los adultos —sus padres, cuidadores o maestros— es su primera vía
para elaborar lo nuevo.
El cuento “Rodrigo se fue a otro lugar” está pensado como una herramienta para fortalecer
ese vínculo.
A través de la lectura compartida, el niño puede expresar sus emociones mediante el juego
simbólico: señalar una imagen, repetir una frase, identificar un sentimiento.
Y el adulto, al estar disponible emocionalmente, ofrece contención y lenguaje.
Cuando los padres o educadores leen el cuento con calma, sin apuro, están transmitiendo
un mensaje poderoso:
“Puedo acompañarte en lo que sientes.”
Ese gesto, tan simple, se convierte en una forma de sostener y dar sentido al cambio.
El juego y la palabra permiten que lo nuevo deje de ser amenazante y se vuelva parte de la
historia del niño.
Así, cada página se transforma en un puente entre el mundo interno y el externo, entre el
pasado y el presente.
Migrar también puede ser una oportunidad para crecer juntos, para descubrir nuevas
formas de estar cerca, incluso lejos de casa.
